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Los niños que sufren abusos no son escuchados por la Justicia, más allá de las leyes protectoras

Erreius de Interés“Hace tres años mi hija vino del encuentro con su papá diciendo que tenía situaciones de abuso. Yo fui a una especialista y cuando le relaté lo que la nena me había contado me dijo que hiciera la denuncia. Ahí empezó algo horrible porque yo pensé que la Justicia iba a proteger a mi hija, pero eso no pasó”, relató a Télam Maira Jalil, cantante de cumbia con el nombre Tita Print.

A partir de entonces, Maira se sumergió en un submundo: “Es una situación que te deja al margen de la vida, lo que te pasa es tremendo, te vas quedando solo porque no querés contarle a nadie para no revictimizar a sus hijos, te vas empobreciendo porque tenés que dejar de trabajar para ir a las audiencias”, describió.

Un testimonio obtenido en Cámara Gesell de su hija de apenas tres años confirmó el abuso; la justicia penal igual sobreseyó al abusador y la justicia de familia ordenó la revinculación de la nena con su padre, situación que Maira impidió y por ello enfrentará un juicio oral por impedir el contacto.

Durante estos tres años la cantante conoció a cientos de niñas, niños y adolescentes en la misma situación que su hija y a todas sus madres protectoras acusadas de “locas y violentas”, entre otros calificativos.

“Lo que uno aprende es que esto no me pasa a mí porque tengo mala suerte, sino que es algo que les pasa a todas, no tiene que ver con las subjetividades, sino con una mirada desde la justicia”, comentó.

El abusador de la hija de Feliciana Bilat también fue absuelto y el juicio oral estuvo plagado de irregularidades: “la defensa citó a mi primer novio y le preguntó cómo eran nuestras relaciones sexuales”, contó la mujer para dar sólo un ejemplo de cómo fue la indagatoria durante las audiencias.

La hija de Bilat también había relatado en Cámara Gesell el abuso, y otra perito de la Policía Bonaerense confirmó los signos en la niña, pero la Justicia consideró más relevante indagar en cómo era Feliciana como mujer y como madre.

“Los jueces terminan siendo cómplices de los abusos, revictimizan a los niños que deben contar por lo que pasaron una y otra vez, y aún así no se les cree”, sostuvo.

La niña de IC, quien prefiere reservar su identidad justamente para no ser víctima de la persecución de la justicia, fue abusada por su padre durante cinco años y, a pesar de que durante los cinco siguientes contó a nueve peritos diferentes la situaciones que vivió, cuando llegó la instancia del juicio oral fue citada a declarar ante el juez.

En Argentina la forma de declarar se rige por los códigos de procedimientos: “A nivel nacional fue cambiado a partir de la ley 25.852 y se prohibió específicamente que los niños, niñas y adolescentes sean entrevistados por jueces, fiscales o personal policial”, explicó a Télam el juez platense Carlos Rozanski, redactor de la normativa cuando conoció ese caso.

Y añadió: “La importancia del contexto a la hora de darle la palabra al niño es central. Si uno pone a declarar a un niño o niña abusado frente a hombres de saco y corbata que le hacen preguntas no le está dando la voz, en realidad lo está silenciando”.

Sin embargo, la mayoría de los tribunales carecen de Cámara Gesell para tomar estos testimonios: “Esto habla de un posicionamiento ideológico, armar una no puede salir más de 20 mil pesos”, disparó por su parte Patricia Gordon, coordinadora de la organización EnRed y psicóloga especializada en abuso sexual infantil (ASI).

Como contracara de lo que pasa en los tribunales, a fines de octubre el Senado convirtió en Ley la reforma al Código Penal para que el delito de abuso sexual infantil no prescriba a partir de que se realiza la denuncia por parte de la víctima.

“Esta ley es muy importante porque la niña o niño que sufre un abuso sexual muchas veces no puede romper el silencio, y eso lo acompaña durante años”, sostuvo por su parte Silvia Piceda, de la organización Adultxs Protectores por los Derechos de la Infancia.

En el mismo sentido, María Beatriz Müller, psicóloga especializada en ASI y referente de la organización Salud Activa, opinó que “la ley fue una muy buena noticia, pero ahora tenemos que hacer algo por los niños y las niñas mientras son pequeños”.

Con la mirada puesta en la necesidad de generar mayor conciencia sobre la problemática, Sebastián Cuattromo, el joven que logró una condena para un religioso que había abusado de él cuando estaba terminando la escuela primaria, aseguró que “las leyes, que siempre son conquistas colectivas, instalan nuevos pisos desde donde nos podemos parar para reclamar”.

Militante junto a Piceda de la organización Adultxs por los Derechos de la Infancia, Cuattromo destacó que “cuando hicimos un petitorio para pedir apoyo por esta ley de modificación de le prescriptibilidad tuvimos 90 mil firmas en menos de una semana”.

“Esto nos marca que hay una mayor conciencia, es un trabajo de hormiga, muy lento, pero la única forma de cambiar la mirada de la justicia es generando una mayor presión social, y para eso se requiere mucha militancia y mucho compromiso”, concluyó.

Fuente: Texto publicado por Télam (19/11/2015)

Seleccionado por: Editorial Erreius

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